(sonando "Kiss them for me" -Siouxsie and the Banshees-)
Mi perra se iba a morir. O eso es lo que yo creì un tiempo atràs. Mi perra que no era mi perra, la muerte que no serìa, personas no adecuadas ocupàndose del animal incorrecto, lugares no correspondidos y tiempos fuera de tiempo. El diagnòstico era reservado y no se conocìan las causas, como esos malditos crìmenes impunes de la historia de un paìs. La bestia preciosa es blanca de unos maxilares de acero y amor en sus ojos; de caràcter inestable con los desconocidos. Su cabeza de novillo se iba hacia un costado, la herida que mi padre me habìa declarado por telèfono se veìa mucho màs grave. Su muslo pelado y su piel rosada mal curada empeoraban las cosas. Su cuerpo fornido estaba doblado cual serpiente en el desierto. No lloraba ni mostraba dolor, sòlo rabia a quien se acercara. Cuando llegò la veterinaria me mirò a los ojos -còmplice- y me dijo "èsto es un golpe muy fuerte". Mi padre metiò su propia cola entre las patas pero yo tengo el maldito don de la percepciòn, ese que hace sentir culpable a cualquier dios en el caso de que ellos existieran. Revivì todo de golpe, los cachorros envenenados, el ùltimo que no pude salvar y lo freezzè en la heladera en un acto de investigaciòn; los dìas de la muerte dudosa de mi madre y siempre la imposibilidad de revertir las cosas de dejar todo en manos de la maldita suerte que me parece que tampoco existe, que es la esperanza de los no favorecidos. Hasta calculè donde podrìamos enterrar 50kg de dogo argentino en ese dùplex de mierda que ni siquiera contenìa una porciòn cristiana de tierra. En ese instante entrò la novia de mi viejo con su pelo, sus ojos, su delineado y su alma negra como la noche sin colectivos del conurbano bonaerense. Sabìa que era el motivo del descuido general, ya sea porque mi viejo estaba demasiado grande o demasiado tonto. Ella hizo una escena implìcita de celos y mi papà la siguiò hasta el cuarto como sintièndose culpable. Ella era la perra que deberìa morir. Mientras despedìamos a la veterinaria y nos diò 5 dìas de espera para tomar una decisiòn, yo ya estaba pensando a cuàntos tipos tendrìa que "pescar" esa semana para compartir los gastos con mi viejo. Y la cuesta se me hacìa arriba un poco màs.
