miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Escrito sobre mi espalda"


-Sonando "Shattered dreams" de Cyndi Lauper-

Es la primera vez que la canciòn no pertenece al tiempo del relato. Una noche en el piringundìn de Liniers, ese matriarcado de putas que Adriàn habìa sabido conseguir gracias a su sagacidad y encanto, llegò a ser mi refugio con placard incluido donde yo pegaba fotos como los estudiantes americanos en sus loockers escolares. Allì guardaba lo mìnimo y necesario de ropa, un reloj despertador y productos cosmèticos... siempre me gustaron siempre los necesitè. Cada vez volvìa menos a mi casa y como nuncame preguntaron que hacìa ya que no era un pibe problema... quedaba abotonado dìas con Adriàn. El ocupaba mi atenciòn 24 hs. Las 12 que estaba conmigo y las 12 en las que no estaba y lo esperaba. Yo hacìa màs bien el turno dìa y la noche nunca fue lo mìo. Pero yo me quedaba sòlo para dormir con èl. Eso me llenaba por completo. Una noche que èl no estaba apareciò un tipo de aspecto de señora gorda, era una cosa rara, sus rasgos, su andar, me parecìa absolutamente desagradable. Venìa a verme especialmente a mì ya que Adriàn me habìa recomendado. No compartìamos clientes, no me gustaba, me sentìa promiscuo... sentì que algo sagrado se rompìa si uno sabìa del otro en la forma de atender.
Subimos por esa larga escalera caracol, donde segùn los pisos cambiaban los colores. Todo un operativo de seguridad se ponìa en acciòn cuando era "un cliente para los chicos". Recuerdo hablar fuerte mientras subìa, y tapar asì las risitas còmplices y agudas de las chicas a travès de los cortinados. Los olores a desodorantes de ambiente baratos se mezclaban profanamente con los perfumes vulgares y dulces de las chica, los cigarrillos y un clima de encierro y noche que de dìa no lograba ventilarse. La luz era una lastimadura en los ojos de todos: menos para mì.
Una vez en la habitaciòn el gordo me mirò con unos ojos profundamente europeos, me contò que era poeta y que le gustaban las historias de la gente para escribir e inspirarse. Recuerdo haberle dicho que mi historia no era muy atrapante durante la noche porque me entregaba al sueño que si buscaba acciòn verdadera deberìa volver cuando estuviese Adriàn. Odiè decirme eso, si no me pagarìa ese encuentro no cenarìa. Tuve la suerte de nacer en octubre, ser libriano de pura cepa y esto encandilò completamente a mi nuevo cliente. Mi desgano el lo traducìa en un objeto a conquistar y mi poca entrega en el colchòn a una especie de seducciòn pasiva. Pagò varias horas y yo nunca sentì que mi compañìa valiera tanto. Tampoco sabìa què lo mantenìa despierto. Yo no conocìa el polvo de Dios. Despuès de algunos intentos por tener acceso carnal a mì, cuanto màs se frustraba màs se enamoraba... para mì era perfecto. Despuès de luchar con èl le confesè que querìa dormir; no me importaba el dinero querìa que se fuera. Lo tomò como una subida de apuesta y allì estaba, mi querido Jorge, poeta de rasgos angelados, muy transpirado intentando encontrar a sus musas forzadas en ese cuarto mal iluminado y con ruidos indiscretos. Finalmente me propuso que durmiera y sentì còmo un papel estaba siendo escrito sobre la mesa de piel que le ofrecìa mi espalda nadadora y anfibia en ocasiones. Estuvo toda la noche escribiendo. Sè que se fue a la mañana y encontrè uno de los poemas en la precaria mesita de luz: estaba redactada con fibra roja y su tìtulo decìa "Escrito en tu espalda" Durante un tiempo seguido venìa todas las noches, estaba obsesionado y yo no lo aguantaba màs, por lo que arreglàbamos citas fuera del cabarullo; a mì me rendìa màs. Nos la pasàbamos por bares y disquerìas de liniers. Llegaba a mi casa con un pequeño puñado de dòlares que malgastaba porque los creìa ganados de mala manera. Con el tiempo fuimos amigos, llegò a tener la llave de mi departamento que alquilè unos años despuès cuando me independicè; llego a ser mi acompañante terapèutico y enfermero 24 hs a mi disposiciòn. Me daba pudor cuando declamaba, recuerdo que lleguè a aguantar la risa, y sin embargo despuès lo extrañaba. Abusè de èl hasta secarlo literalmente. Unos años despuès me confesò que nuestro romance le habìa costado el valor de dos departamentos. Yo solo le dije ¿y por què no hicimos un viaje?. Despuès vinieron un par de libros dedicados a mì donde en uno de ellos participè del arte de tapa y creo que en ese momento me convertì en Musa profesional. En terminos profesionales yo le habìa consagrado un tiempo arancelado impagable. Pero a èl le daba rojo, porque nunca lo amè. Un tiempo conservè sus escritos y poemas, en un sobre bordò. No recuerdo si la humedad o las mudanzas hicieron que perdiera algunos, pero "Escrito en el cuerpo" anda por ahì. Hace poco lo llamè en medio de una noche, pero algùn jovencito de turno ocuparo ese lugar que nunca me perteneciò. El està quebrado y yo tambièn. Ya no màs discos importados, ya no màs salir corriendo tras de mì. Aunque nunca haya dejado de ser ese chico que necesitaba y necesitaba algo todo el tiempo. Yo me quedè anclado en 1996. Para Jorge nunca hubo un tiempo. El fue mejor que yo.



sábado, 26 de noviembre de 2011

El Hipopótamo de Pumper



Sonando "Flagra" de Rita Lee.



Estando yo medio perdido, sin departamento propio, solía usar como "base de operaciones" el atelier de un famoso diseñador, amigo y artista muy respetado por mí. Las noches en lo de Gustavo nunca eran tranquilas, además de que entraba y salía gente todo el tiempo él siempre tuvo para conmigo una cosa paternal. Decía de mí "Con él no, es especial". Yo creo que mi especialidad radicaba en no traerle problemas, aunque tuve una etapa de vértigo, esa cara nunca más se la mostré. Después de haber estado internado 12 hs hace unos años en una guardia por intoxicación de cocaína. Eso merece un capítulo aparte, por lo bizarro, inocente-inconsciente y lo peligroso a lo que estuve expuesto. Gus oficiaba de anfitrión con sus atuendos exóticos; no era casual cada tanto cruzarme con una estrella de rock en su casa. Y yo soy cholulo de los músicos. Los amo. Yo me considero un rocker. Es la unica fantasía que me creo.
Un día recomendó mis servicios a un conocido, tan confiable y conocido suyo que estaba prohibido hablar de dinero. El caballero sería generoso conmigo al final de la cita. Mi intuición y mi razón gralmente van de la mano y no me gusta manejarme de esa forma. Una vez más el príncipe se convertiría en sapo: y me lo comería yo.
Llego en un auto hasta un lugar de casas bajas; pasando once y rivadavia para mí ya no es una Buenos Aires amable. Espero desde el auto a que suba El Hipopótamo de Pumper. Me dije -que ser detestable- por sus escándalos mediáticos... me daría verguenza ir con él a cualquier lado. Yo creo que estaba algo drogado como para que este tipo me llevara "de las narices" a un telo de cuarta del mismo barrio. Ahí me dije alerta: el dinero. Se hizo el boludo con las típicas palabras "no confiás en mí?" "está gustavo de por medio".
-No- me dije a mí mismo.
Me hizo la vida imposible en ese lugar, además de no tener aditivos para convidar, me manipuleó todo el tiempo, hasta quería que me tirara boca abajo en una especie de "caballito de madera". El puto era activo ¿lo pueden creer? y su chota era gorda como él.
Como no estuve nada dócil empezó una larga caravana en auto por algunos puntos de la ciudad. Jamás pensé cual era su verdadero plan. Fuimos a un edificio a esperar que nadie nos abriera y terminamos ya de día en un after horripilante que hay cerca del Abasto. Odié ese lugar, con esa gente tan vulgar y reventada donde los papelitos glacé pasaban por todas partes, no se podía respirar del humo espeso que flotaba. La música espantosa estaba al mango.
Nos recibieron como reyes y nos dieron lo que en el lugar sería una "mesa vip". Me da mucho pudor contar lo que sucedió después. Se acercó un mozo o encargado a su oído y estando frente a mí me dijo el emisario que tenía que abandonar la mesa o sino me retirarían por la fuerza.
La siguiente escena pasó delante de mis ojos como una película deseada. Tan deseada como irreal. Mi mente me dijo: "Pablo levantá esa botella de champán barato y partísela en la cabeza" Imaginé la siguiente situación escandalosa como el puto mismo, mariconeando con que que se moría y yo agarrado y arrastrado por dos tipos; arrojado en la vereda, a pleno sol de una mañana. Siempre me arrepentí de no haberlo hecho.
El encargado me agarró de un brazo y le dije "soltame, salgo solo" dije buenos días, me arreglé el pelo con las manos y salí sintiendome el hombre más miserable y humillado del mundo.
Llegué caminando a casa de Gus, había mucha gente en su mundo irreal; le relaté los hechos como si fuese un Juez de Paz y me dijo "qué barbaridad, voy a hablar con él después".
La gorda me debe 300 mangos y la crucé muchas veces por la calle, ahora usa unas extensiones. La última vez lo ví en una mesita del Bauen, yo observé las dos botellas de cerveza que estaban frente a su cara y repetí una y mil veces la escena. Así debe ser mi película: en cámara lenta y con su cabeza llena de vidrios y yo sintiéndome un ángel justiciero de las causas que los ángeles no deberían ocuparse nunca.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Ay Felipillo

Sonando "King of the Mountain" de Kate Bush.



Imaginen un día como hoy, un calor de cagarse; una hora sosa como las 3 de la tarde. Un timbre inesperado. A veces me imagino que por ahí no es fácil trasmitir la dinámica del día de un trabajador sexual: la cama es lo de menos. La previa es mortal. Empieza con un intento del mejor buen despertar posible; sigue con que si no es el día de gimnasio es el día en que podrás comer sólo lo que puedas. Cuando pasás los 40 ya no es tu cara ante la vida como vengo. Es una piel controlada, los dientes impecables y sin aliento, los pies sin durezas, el orto y la pija higiénicas como si fuesen bebederos de la NASA, el pelo impecable, ni muy puto ni muy guarro. Si te gustan los accesorios olvidate; nada que te identifique con un partido politico un credo o una causa personal. Es tanto lo que te exigen y es tan poco lo que recibís. Siempre se quejan del precio, de que si no tenés canales porno, de lo que les costó llegar, de lo lindo que es el departamento pero es tuyo? ¿hacés otra cosa? ¿vivís de ésto? ¿tenés estudios? ¿pensaste en el día de mañana?. Hay que hablar poco, cualquier palabra puede ser una alerta paranoide para estos tipos tan grises, tan formales, tan mentirosos, tan culposos, tan poco generosos, tan casados...
Si fuese por las cosas que me dijeron hoy estaría en Grecia, Brasil, España o Canadá. Sería amo de llaves, asistente, secretario novio oficial o amante fijo. Todos mienten, todos creen que tienen que hacer algo por vos mientras se limpian la leche con los rollos de cocina. Y sin embargo yo soy feliz con la forma en que administro mi tiempo y derrocho mi dinero. No tengo planes, mi futuro es hoy y ellos creen que lo tienen asegurado. Infelices, entren paguen cojan y váyanse.
La semana pasada me cayó un chiquillo que sinceramente yo podría ser su padre: era muy parecido a Felipe Colombo el actor, más alto y corpulento. Traía unos pantalones grises y la camisa arrugada con mochila. Le pregunté la edad y me dijo 22. Pero al irse estoy seguro que tenía menos. Me inhibió un poco su belleza por lo cual mi agente contrafóbico me hizo sentir exceso de confianza. Se sacó la ropa y estaba erecto. Yo no sabía cómo empezar, porque a los tipos grandes los llevo con las palabras pero éste tenía esa cosa urbana y salvaje. Quería ponerla o que se la pongan. Estaba muy transpirado porque me dijo que había venido en subte pero su transpiración era exquisita... ahora entiendo lo del tesoro de la juventud, que suerte que ellos no lo saben; yo tampoco lo supe cuando debuté a los 19 con un tipo de 36 y yo me sentía flaco, feo y sin personalidad. Para cuando te das cuenta de lo hermoso que fuiste ya sos grande y nostálgico. Siempre me dijeron que así sería pero yo no lo creía.
"Felipillo" me dijo que lo que él buscaba era que lucháramos en la cama y le ganara y así tendríamos sexo. Qué ganas con este calor. El pacto fue que se dejara ganar porque semejante bestia... luchamos lo que pudimos, lo sujeté como pude, hundí mi cara en su hermoso culo redondo adolescente y ... se descompuso, le bajo la presión pueden creer? Me quedé con todas la ganas de disfrutar un manjar poco frecuente. Le prendí el ventilador le ofrecí agua fría, se vistió se disculpó y se fue. En realidad estuvo bien. ¿Qué hubiese hecho con un niño así en mi casa? ¿Hubiesemos jugado a que era su papá o su hermano mayor? ¿Lo hubiese entregado a mis amigos drogones para cumplir las fantasías de otros? ¿Tendría más cosas para contar? .Estuvo perfecto. Ciento cincuenta pesos por 30 minutos, sin chistar y sin quejarse.
Después de todo odio las fantasías ajenas, odio tener que ganarme el dinero ocupando el lugar del objeto del deseo ajeno. Quiero ser un taxy boy de película de esos que se tiran con una cerveza en la mano mientras un viejo acaudalado se la mama al borde de una psicina sin decir ni mú. O dormirte mientras te pagan, como la peli del chico que sufre de narcolepsia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El muñeco inflable

Sonando "Para Elisa" en pista barata de supermercados.




Hay una sola cosa que odio: que me pidan precio. Pero hay una segunda cosa que odio más: que se me ofendan si les cobro por adelantado. El futuro ya llegó, muchachos. Los códigos cambiaron. Recuerdo cuando mi Iniciador Adrián me dió algunas pautas antes de irse del país. Ya casi no cumplo con ninguna de ellas; salvo cobrar por adelantado porque los tipos están muy atrevidos; quieren tu vida además de tu tiempo. Cuando veo en tv "HOMBRE SOLO ASESINADO POR TAXI BOY EN BARRIO NORTE" yo pienso "éste habrá sido un hijo de puta..." y siempre tengo la fantasía de asesinar uno; porque realmente me despiertan violencia.
Como el de hoy; que fue muy correcto por te. y quería besarme los pies, en su casa. Ya fui con mala onda por el pedido de descuento porque en medio de la noche los taxis no son baratos. Cuando llegué a su edificio hice un bollo el papel con la dire, siempre los tiro así, como si fuesen pruebas de delitos o drogas ilícitas. Cuando bajó a abrirme lo  veo en bata con lentes y gorra -famoso- pensé. Su departamento era prolijamente espantoso. Muchos espejos y mucho adorno de porcelana; los sillones de pana, la ventana cerrada con este calor y este hombre misterioso pidiéndome un nuevo trato al sentarnos en el living. Quería un nuevo descuento, menos tiempo y menos plata. Le dije que no; pero se conformó con pagarme $ 10 menos de lo convenido. El taxi había salido barato pero yo le perjuré por dentro que el servicio le iba a costar carísimo: yo me encontraba de pésimo humor. Me recordé a mi mismo de niño revoleando cosas por el aire, adornos generalmente para aliviar mi ira. De los pies pasó a pedir beso, después amor, y que sea dulce. La habitación parecía de casa de ortopedia y prótesis: muebles transparentes de acrílico y esa música... con esa música yo no lograba una erección completa, pasaron "Don´t cry for me Argentina", "E penso a té"y "Para Elisa". Odio esa canción. Mi mamá la escuchaba en un disquito de 45 rpm con una versión de saxo espantosa. Y este cerdo me hablaba, me decía que le mintiera, que me frotara por encima de él como si fuese una mujer. Su boca parecía muerta y yo pensé que alguien me asesinaría por detrás, o que el jugo había tenido algo o que su propia boca contenía veneno. De repente me pedía cosas fuertes, que le dijera cosas fuertes y yo pensé que haría si me pidiese que lo matara. Cuando logré darlo vuelta me tranquilicé al ver bien lo que había alrededor: pastillas en la mesa de luz y cassettes y vinilos en un estante. Le pregunté si era músico o si cantaba sobre esas pistas que sonaban. Se ofendió; no quiso decirme el nombre de la siguiente canción cuando le dije que me iba. Había querido lavarme la pija con sus manos y ponerme una gota de Espadol. El pito me lo toco yo solo. Me lo lavo solo y me lo seco solo. -Sos ñañoso- me dijo. Vos también le contesté y me vestí. Cuando salí sentí que salía de prisión. Levanté el papel con sus datos que yacía en la vereda; el cual adjunto.

martes, 22 de noviembre de 2011

* una menos 5 *




Sonando "Soda and a souvenir" -Bette Midler-


7 semanas sin terapia; pensé que sobreviviría pero tengo el tanque lleno y el combustible a punto de estallar. Me quedé sin antidepresivos desde el jueves, dicen que están en nivel sangre ya después de años... así que no soy de sangre azul, soy verde. Mañana la Dra me dirá cómo seguimos... pero tengo que decirle la verdad, que ya no quiero seguir... que ya no aguanto estar despierto ni dormido. El tipo de hoy resultó muy fácil. Era muy gestual, con la misma cara que ponía mientras me lo cojía se ataba los zapatos al irse. Yo lo observaba tirado en la cama y cuando me dijo ¿no me vas a acompañar? me desperté y le dije ¿hasta abajo? nooooo hasta la puerta de acá. Ah... sí -pensé- hasta la puerta llego...

Hoy a la mañana me desperté como a las 7; tuve una pesadilla horrible, un ex me dejaba una y otra vez... Recuerdo que en mis sueños me sentía muy pequeño, me sentía nada... y su casa y su cuerpo eran perfectos y su mente y sus dientes brillantes. Debe ser porque estos días que todo está brotando ví unas flores anaranjadas que fue con las que adorné la cocina la mañana siguiente al abandono. Hace más de 7 años. Y no puedo dejar de sentirme un payaso ante mis clientes y un pobre niño olvidado para los hombres que me quisieron. El amor es una forma de dominio; hasta que no experimente lo contrario me ahogaré por las mañanas.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Aquì & Ahora


(sonando "Kiss them for me" -Siouxsie and the Banshees-)


Mi perra se iba a morir. O eso es lo que yo creì un tiempo atràs. Mi perra que no era mi perra, la muerte que no serìa, personas no adecuadas ocupàndose del animal incorrecto, lugares no correspondidos y tiempos fuera de tiempo. El diagnòstico era reservado y no se conocìan las causas, como esos malditos crìmenes impunes de la historia de un paìs. La bestia preciosa es blanca de unos maxilares de acero y amor en sus ojos; de caràcter inestable con los desconocidos. Su cabeza de novillo se iba hacia un costado, la herida que mi padre me habìa declarado por telèfono se veìa mucho màs grave. Su muslo pelado y su piel rosada mal curada empeoraban las cosas. Su cuerpo fornido estaba doblado cual serpiente en el desierto. No lloraba ni mostraba dolor, sòlo rabia a quien se acercara. Cuando llegò la veterinaria me mirò a los ojos -còmplice- y me dijo "èsto es un golpe muy fuerte". Mi padre metiò su propia cola entre las patas pero yo tengo el maldito don de la percepciòn, ese que hace sentir culpable a cualquier dios en el caso de que ellos existieran. Revivì todo de golpe, los cachorros envenenados, el ùltimo que no pude salvar y lo freezzè en la heladera en un acto de investigaciòn; los dìas de la muerte dudosa de mi madre y siempre la imposibilidad de revertir las cosas de dejar todo en manos de la maldita suerte que me parece que tampoco existe, que es la esperanza de los no favorecidos. Hasta calculè donde podrìamos enterrar 50kg de dogo argentino en ese dùplex de mierda que ni siquiera contenìa una porciòn cristiana de tierra. En ese instante entrò la novia de mi viejo con su pelo, sus ojos, su delineado y su alma negra como la noche sin colectivos del conurbano bonaerense. Sabìa que era el motivo del descuido general, ya sea porque mi viejo estaba demasiado grande o demasiado tonto. Ella hizo una escena implìcita de celos y mi papà la siguiò hasta el cuarto como sintièndose culpable. Ella era la perra que deberìa morir. Mientras despedìamos a la veterinaria y nos diò 5 dìas de espera para tomar una decisiòn, yo ya estaba pensando a cuàntos tipos tendrìa que "pescar" esa semana para compartir los gastos con mi viejo. Y la cuesta se me hacìa arriba un poco màs.