
Sonando "My way" -Nina Hagen-
Yacìa en Rio de Janeiro pero esta terminal nocturna y apestosa distaba mucho de lo que creìa. Al menos duchado estaba fresco y alegre. Què suerte que nuestros hermanos brasileños siempre tan dispuestos a sociabilizar sin que uno se esfuerce mucho hablando, mi aspecto de turista no distaba mucho de còmo me veo en mi propia ciudad, tengo un dejo de no pertenencia a ningùn lugar; no me da orgullo decirlo pero creo que soy habitante de mi propio planeta, nunca supe si se trataba de personalidad o de una neurosis extrema. Lo primero que hice fue fijarme horarios para el micro a Juiz de Fora; despuès con el tiempo libre que me quedaba llamè a mi mamà, a mi amiga Gabi de Niteròi y a Marco para avisarles a todos que habìa arrivado. Era una hora extraña para llegar como si fuesen las 23:00 y aùn me quedaban 4 horas adentro. Recuerdo haber bajado una escalera de metal y mucha gente alrededor del micro, la gente no se veìa bonita como imaginaba. Los hombres se veìan avejentados y rudos, a algunos le faltaban dientes. ¿Cuantas realidades paralelas hay en toda ciudad? Sentì como la gente humilde es igual en todas las terminales; sin camisas de seda de colores y sin alegrìa en su cara. Cuando lleguè a mi destino encuentro a Marco parado junto a un taxi, tan espigado con sus mocasines y sus cuellos de camisa desarreglados. Lo vì mucho màs hermoso que cuando habia estado en Buenos Aires ¿còmo me verìa yo?. Fue muy càlido y creo que sus ojos se humedecieron. Yo estaba intranquilo hasta saber còmo era su casa; llegamos a un portòn y un patio con muchos departamentos que me recordaron a San Telmo; subimos dos pisos por escalera y llegamos. Era un departamento muy agradable. Yo estaba feliz, no recuerdo si hablamos o si cojimos sè que me dormì inmediatamente pensando en còmo serìa la mañana.
Cuando despertè me estaba esperando en el living èl y Barly, una negra muy hermosa que con los meses llegò a ser como una amiga para mì, ninguno de los dos hablàbamos el idioma del otro pero ahì me di cuenta de lo que realmente significa la comunicaciòn, los gestos son tan importantes... Si no fuese por Barly creo que me hubiese vuelto loco porque no hablaba con nadie en todo el dìa, pobre... no la dejaba limpiar o la ayudaba y a ella le daba mucho pudor; con el tiempo nos dividimos las tareas de la casa: yo hacìa lo ùnico que en ese momento sabìa hacer, lavar los platos; siempre con mùsica, yo ponìa rock nacional y nuestro gusto en comùn era el ùltimo disco de Rita Lee ("Balacobaco") que Marco me habìa comprado. Hoy nostàlgico pienso còmo me hubiese gustado que me lo dedicara. A Barly le gustaba tanto la primera canciòn porque era de una telenovela. Con los dìas empecè a aburrirme, hablaba todos los dìas con mi amiga Gabi y Niteròi estaba tan lejos...; tambièn me llamaba mi mamà alertada porque en Buenos Aires hablaban de que TODO Brasil estaba inundado. No habìa forma de convencerla de que donde yo estaba no llovìa. Tambièn hacìa terapia "on line" ya que el Licenciado Anìbal Tambone me habìa dado su msn ante alguna urgencia, pobre tipo... Mirando el canal Sony perfeccionaba mi portuguès con los subtìtulos. Marco me daba un poco de dinero todas las mañanas y con otro poco que le sacaba de la billetera salìa a recorrer la ciudad, mi gran paseo era recorrer disquerìas y librerìas y tomar jugos de caña de azùcar o de todo lo que se me ocurriera...sacar fotos y mandar postales, mandè 3; una a mi abuela, una a mi mamà y una a mi hermana menor; en la foto yo estaba agachado en el piso junto a un canasto enorme de verduras recièn compradas con una palmera al lado y un rìo marròn detràs. Tratè de que pareciera lo màs tropical posible pero sinceramente yo me sentìa en alguna ciudad del interior de Bs As, Lincoln o Bahìa Blanca. La humedad era insoportable y yo trasladè mis habitos de porteño depresivo a este lugar; me la pasaba en la cama mirando tv. Los problemas con Marco no tardaron en aparecer, le pedì que comprara un equipo de mùsica nuevo, me consiguiera un trabajo y me llevara al gimnasio. Allà se llaman "Academias" y nunca olvidarè la inmensa pared con los dibujos explicando còmo elongar. Deberìa haberlo fotografiado. Los profes usaban una especie de delantales como si fuesen maestros jardineros y las màquinas eran pesadìsimas, parecìa una mina de esclavos. Mi instructor era hermoso y me cargaba todo el tiempo ante mis quejas me decìa si en Bs As existìa una màquina para "ejercitar la nariz parada". Creo que nunca entrè al vestuario porque me daba pudor todos esos hombres juntos, eran enormes... la comida "minera" es considerada la mejor del Brasil. Yo no podìa creer la variedad de cosas exquisitas que conforman desde un desayuno a una cena. Un fin de semana pedimos una pizza para dos y era increìblemente enorme y tenìa granos de todo tipo. Los fines de semana eran el problema: Marco bebìa como un camello y sus amigas tambièn, iban a un bar solo a beber. Me sentìa sumamente idiota, el novio pesado, el extranjero invasor. Cuando me di cuenta que Marco consumìa cocaìna tambièn me asustè mucho. Empecè a quedarme solo en la casa por las noches y el llegaba con tipos y yo escuchaba desde la habitaciòn y me aterraba, me daba la impresiòn de que me estaba perdiendo algo y lo deseaba y me destruìa al mismo tiempo. Tuve reflejos de mi niñez y me repleguè. Que suerte que no consumìa sino creo que hubiese quedado anclado en Juiz de Fora hasta mis ultimos dìas. Y Marco era tan respetuoso sin embargo, cuando yo màs insoportable era màs caballero se volvìa y en la cama se resolvìa absolutamente todo. Pero mi cabeza... mi cabeza... ¿estarìa pensando en femenino? ¿Me habrìa vuelto como mis tìas y madre insoportables reclamando su hombre ausente? Fuck! y chatear con mi psicòlogo no me alcanzaba.