jueves, 26 de febrero de 2015

PADRE


  • Sonando "Acto de Contricciòn"
  • -Madonna-


  • En el Oeste hace calor, en el preciso instante en que las calles se estaban agrietando recibo un llamado de un señor que requerìa de mis servicios sexuales. Cuando los clientes estàn muy lejos empiezo a frustrarme, porque no me dan ganas de alejarme mucho de casa. El insistiò, que un amigo le habìa dado mi telèfono y querìa conocerme, nunca ahondo mucho en lo que me dicen porque se empiezan a perseguir, ademàs medio paìs tiene mi telèfono. Vivìa en el kilòmetro no sè cuànto de la ruta que va Catàn. desde los 90`s que alguien tan suelto me dice "te pago el remis de ida y vuelta". Desde que no vivìa màs en el Centro de la Ciudad todo se me habìa hecho un poco cuesta arriba, aunque canjeè esa vida por un ritmo mucho màs tranquilo y con muchìsimos menos gastos; excepto el celular y algun producto de belleza.
  • Me tomo un auto de la otra cuadra, 0 gps, apenas una guìa rotosa, en la cual sòlo podìa ver que era como un verdadero viaje al interior, el remisero, un flaco cuarentòn que habrà sido muy bello de chico -porque aùn seguìa sièndolo- me dice "vamos que llegamos igual", "es todo derecho". 
  • La ùltima vez que habìa tomado esa ruta habìa sido de noche en compañìa de amigos que conocìan el lugar, ellos eran novios y se la pasaron discutiendo todo el viaje. Es màs, yo habìa pasado a buscarlos por Moròn con un remis viejo que me hacìa un precio econòmico y cuando llego a la casa estaban ya enrollados y me dijeron "dejalo que se vaya, despuès pedimos otro"; les roguè que dejaran de hablar y subieran al auto, ya era tardìsimo. Tuve que bajar, solo porque no tenìa idea de dònde debìamos ir; era el cumple de un amigo, hacìa un frìo de cagarse, yo tenìa una torta carìsima que habìa mandado a hacer especialmente; me diò màs pena a mì mismo dejar ir el auto que al mismo chofer que se habìa perdido este viaje largo. Al bajar se me abre la botella de agua y me mojè todo el pantalòn. Presenciè otro poco màs de discusiòn,de clichè, estùpida, infantil...por nada... tìpico de parejas. Los odiè. Eran las 2:00 am y no arrancàbamos. Si no fuese por la torta me volvìa. Cualquier excusa es apropiada para mì para abandonar planes en medio de una noche helada.
  • Recuerdo que nos pasamos por 2 kilòmetros (no hay carteles, sòlo algunos negocios se llaman "el 20", "el 23" y demàs...) retomamos por colectora en contramano, las luces de los que venìan de frente y los bocinazos hizo que yo cruzara los dedos (nunca me falla esa càbala). Què triste hubiese sido muerto en Catàn, mojado y con una torta incendiada en la mano...
  • Todo èso recordaba mientras llegaba al lugar del tipo desesperado pòr sexo a las 3 de la tarde. Por telèfono hablaba con èl y me guiaba, las cordenadas estaban perfectas, pero el lugar... "debe ser una broma" -me dije- "es acà" acotò el remisero al que le habìa dicho todo el tiempo que iba a lo de un amigo y no recordaba còmo llegar. Le pago al chofer y quedo solo frente a una iglesia. "acercate a la reja negra" me decìa la voz en el telèfono. Entreabriò la puerta del costado y me tirò una ùnica llave para que abriera. Me dì cuenta de que era cura, por el olor, esas ropas y zapatos que usan cuando no ofician misa, como la de los discapacitados, que no pueden ver los colores que llevan puesto.
  • Le preguntè directamente si era sacerdote, me dijo que sì y si le daba impresiòn; me puse en papel y le contestè  -Me excita-
  • Me llevò directo a la habitaciòn donde me mostrò que debajo de ese pantalòn gris llevaba puesta una bombachita roja. Y se arrodillò a mamàrmela. Le dije que cobraba por adelantado. Se levantò, abriò la puerta del placard y separò de un fajo de una caja fuerte el dinero. Yo empecè a fantasear, con dinero y una nueva vida; otros la hubieran llevado a cabo. Sòlo me lo garchè apresuradamente, le mentì que iba a acabar como siempre, hice los espasmos de costumbre y listo el pollo.
  • Cuando terminè de lavarme me dediquè a recorrer el lugar, habìa habitaciones y un patio dibujado por niños. A mucha gente le parecerìa perverso pero yo obsevaba mientras me  comìa una fruta que me habìa convidado. Me fascina entrar en otros lugares. La foto es de un cartel que tenìa en la cocina, con actividades y estampitas. En su patio tenìa gallinas o perritos; no recuerdo bien. Una vida apacible llevaba el pastor.

  • Con el tiempo volviò a llamarme; me contò que uno de los taxi boys que contrataba le habìa robado y que otro lo habìa denunciado. Le dije que yo no habìa sido. Y que ademàs que pruebas tenìan de que usaba el dinero de la parroquia para sus gastos personales. "La plata de la iglesia nunca la usè, es sagrada". Y que jamàs habìa pensado en mì; que tenìa una grave causa penal pero sabìa que era uno de los chicos habituès. "¿Era menor?" -le preguntè- y me dijo que no. Nunca màs lo volvì a ver, aunque me llama cada tanto para saber còmo estoy. Pero no me dice que vaya. Creo que no debe estar màs allà. No me importa cuando la caerìa de brujas alcanza a clientes; siempre estarè de lado de mis colegas. Algo me dice que ese "truco" perverso de abrir la caja fuerte delante de otros era parte de su fantasìa sexual.
  • Cuando salì de allì, contento, con dinero en el bolsillo, llamè a mi ùnico amigo que tengo por Gonzalez Catàn, le contè un poco eufòrico y me dijo "¿Boludo, te cojiste al cura de mi barrio?".
  • Despuès paseamos en moto por un lugar hermoso, nada àrido, como describì al principo de este relato al Oeste. Habìa tanto verde, pero tanto verde que me recordò a mi estadìa en Juiz de Fora (Minas de Geràis), respirè el aire en la velocidad y me sentì absolutamente feliz...




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